Esta lista es el resumen de un año, 2025, vivido con los oídos bien abiertos y el corazón un poco desordenado. Aquí conviven guitarras que brillan como chicle recién abierto, melodías jangle que suenan a cielo azul, estribillos powerpop que entran sin llamar y no se van, y ese soul que aparece cuando hace falta bajar el pulso y subir el alma.
No es una lista objetiva ni pretende serlo: son los discos que han vuelto una y otra vez al plato, al reproductor, a la cabeza.
Canciones para caminar ligero, para chapotear sin prisas y para confirmar que, pase lo que pase, la música sigue siendo un refugio bastante fiable.
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