jueves, 9 de abril de 2026

Magic Castles - The lore of Mysticore

The Lore of Mysticore (Dust and Memory, 2025) no parece un disco recién reeditado. Más bien uno que llevaba años esperándote en algún rincón, cogiendo polvo con dignidad.

Lo de Dust and Memory tiene sentido. Este tipo de música necesita justo eso: alguien que la rescate sin tocar demasiado. Porque aquí no hay prisa. Nunca la hubo. De hecho, el disco nació casi en plan fantasma —CD-R, tiradas pequeñas, cero ruido— y así se quedó, flotando entre cuatro o cinco que sabían de qué iba la cosa.

Magic Castles juegan a desaparecer. Guitarras que se disuelven, voces que no terminas de ubicar, melodías que parecen claras… hasta que dejan de serlo. No es psicodelia de colores chillones. Es más bien mirar al techo y perder el hilo.

Y luego, de repente, pasa algo. Un tema se engancha un poco más de la cuenta, una melodía se queda dando vueltas. “¿Esto estaba antes?” Pues sí. Pero no lo habías cazado.

La banda viene de Minneapolis, orbitando desde principios de los 2000 alrededor de Jason Edmonds. Siempre en ese margen cómodo donde no hace falta gustar a todo el mundo. En su día, Anton Newcombe les echó el ojo y les dio algo de visibilidad. Tampoco cambió demasiado la película. Siguen a lo suyo.

Esta reedición no suena a revival ni a operación nostalgia. Suena más bien a ajuste de cuentas tranquilo. Como si alguien hubiera dicho: “oye, esto se nos pasó… vamos a escucharlo bien ahora”.

Y sí, mejor en vinilo. Este disco no quiere que le des a “siguiente”.

sábado, 4 de abril de 2026

James Yorkston and Friends - Songs for Nina and Johanna

Songs for Nina and Johanna (Domino Records, 2025) no entra dando portazos. Más bien se cuela. Lo dejas sonar de fondo y, sin saber muy bien cuándo, ya te ha ganado. Todo bastante sencillo en apariencia: canciones pequeñas, temas de casa, de gente, de lo que pasa cuando no pasa nada… o eso parece.

El escocés James Yorkston aquí no va de estrella. Va de juntar voces y ver qué ocurre. Y lo que ocurre es que Nina Persson y Johanna Söderberg se adueñan de muchas canciones sin pedir permiso. Mejor así. Hay momentos que suenan a conversación real, de esas que no están pensadas para ser bonitas, pero lo son.

La música… folk, sí, pero sin la etiqueta rígida. Cuerdas suaves, piano que aparece cuando le da la gana, algún detalle que ni detectas a la primera. Todo muy natural, casi descuidado (en el buen sentido). Nada de grandes gestos. Más bien miradas de reojo.

Yorkston lleva años en esto, siempre un poco al margen, sin hacer ruido. Disco a disco. Sin prisa. Aquí se nota que ya no necesita demostrar nada. Ni siquiera necesita estar en el centro. Y eso le sienta bien.

No es un álbum de los que te vuelan la cabeza. Es de los que te acompañan mientras haces otra cosa… y de repente paras. Porque algo ha cambiado.

miércoles, 1 de abril de 2026

Polar, canciones que se quedaron

Polar es una de esas bandas valencianas que no hicieron mucho ruido… y precisamente por eso hoy suenan interesantes. Aparecen a finales de los 90 / primeros 2000, cuando València tenía una escena indie subterránea muy viva, con locales pequeños, maquetas que pasaban de mano en mano y más ilusión que presupuesto. Polar encajaban ahí como un guante.

Su sonido miraba claramente hacia fuera: guitarras limpias pero melancólicas, ecos de indie británico, algo de shoegaze suave y canciones cantadas en inglés cuando eso todavía no era postureo sino una forma de buscar refugio estético. Nada de estribillos de estadio: lo suyo era más bien la épica doméstica, auriculares puestos y mirar por la ventana del bus como si estuvieras en un videoclip de bajo coste.

Nunca fueron una banda masiva ni lo pretendieron. Polar funcionaron como funcionan muchas bandas importantes de verdad: conciertos esporádicos, público fiel, discos (o maquetas) que envejecen mejor que muchas carreras largas. Su legado es más emocional que numérico. No cambiaron la historia del pop, pero sí el recuerdo de quienes los vimos en directo o los descubrimos en el momento justo de nuestra vida. Eso también cuenta, aunque no salga en Wikipedia.

Es bonito pensar que algunas bandas no desaparecen: simplemente se quedan sonando bajito, esperando a que alguien vuelva a darle al play.


🎸 La historia de Polar 

Polar fue un grupo formado en Valencia en el verano de 1994, compuesto por Jesús de Santos (guitarra y voz), Miguel M. Matallín (guitarra y voz), Paco Grande (bajo) y Jesús Sáez (batería). Desde el principio apostaron por un estilo propio de rock íntimo, atmosférico y lleno de matices que, con paciencia, acabó forjándoles un lugar respetado en la escena independiente española.

🎶 Los primeros pasos y reconocimiento temprano

En sus primeros años, Polar crecieron dentro del sello Tranquilo Niebla, donde se dieron a conocer como una de las propuestas más prometedoras. Ganaron concursos de maquetas —como el Circuït Rock de la Comunidad Valenciana— y consiguieron reconocimientos de crítica: su directo fue considerado uno de los mejores de 1997 por Mondo Sonoro, y su primer álbum, Sixteen Second Communication (1998), fue elegido por Rock de Lux como uno de los mejores discos del año.

En esa etapa ya se vislumbraba su sello distintivo: canciones que parecían pausadas pero siempre envolventes, guitarras que respiraban y una belleza melancólica que no buscaba grandes estridencias. Compartieron escenario con bandas como Damon & Naomi y estuvieron en festivales como el FIB o el BAM Barcelona, lo cual les valió reconocimiento más allá de Valencia.

📀 La etapa Jabalina: madurez y expansión

En 2001, Polar firmó con el sello Jabalina Música, que sería clave para su desarrollo. Con Jabalina publicaron algunos de sus discos más memorables y enriquecieron su sonido con arreglos más complejos e instrumentación más diversa:

  • New Day — CD‑EP (2001), que les devolvió al primer plano con temas cuidados y melancólicos.

  • A Letter for the Stars — LP (2002), considerado un punto álgido en su carrera, con un sonido maduro y emocional.

  • Snow Song — EP (2002), que completó sensaciones de ese gran año e incluyó temas que condensaban su poder evocador.

  • Comes with a Smile — LP (2004), con un enfoque más luminoso y variado.

  • Surrounded by Happiness — LP (2006), un regreso a una textura más cruda y directa.

  • Feedback — CD+DVD (2008), un repaso de versiones e historia de la banda con un documental incluido, editado con motivo de su décimo aniversario.

Esta etapa refleja su evolución: de un rock introspectivo a paisajes sonoros más complejos con piano, cuerdas y capas instrumentales que reforzaban su atmósfera.

🔚 Último álbum y despedida

Su último álbum fue Fireflies in the Alley (2010), editado por la discográfica valenciana Absolute Beginners. Tras este lanzamiento y 17 años de trayectoria, en 2011 la banda anunció su separación definitiva, agradeciendo a críticos, promotores y público por todo ese tiempo acompañado de su música.

En palabras de su comunicado de despedida, Polar dejaban claro que “lo que permanece son las canciones, en la medida en que la gente las quiera hacer revivir” — y esa frase captura muy bien su filosofía: una música que nunca hizo ruido estruendoso, pero que sigue viva en la memoria de quien la escucha.


domingo, 29 de marzo de 2026

Sam Blasucci - Off my Stars

Off My Stars (Innovative Leisure/Calico Records, 2023) no llega pegando golpes en la mesa. Más bien abre la puerta, entra, se sienta al piano… y tú ya te quedas.

El disco de Sam Blasucci va sin prisa. Piano muy presente, voz cercana, canciones que parecen pequeñas pero tienen algo dentro que engancha. Si lo tenías fichado por Mapache, aquí hay giro: menos desierto, más salón. Más tú a tú.


Suena clásico, pero no viejo. Folk, pop, algo de soul que aparece sin avisar. Y detalles que molan: un saxo que entra como si pasara por ahí, versiones de “Linger” o “Thank You” hechas sin postureo —y funcionan—. También se cuela “Il Mondo”, porque sí, porque le apetecía, y encaja.

Las letras… cercanas. Familia, dudas, crecer, ese tipo de cosas que no necesitan disfraz. Hay un tema dedicado a su padre que mejor no ponerlo en según qué momento, aviso.

Y él, Blasucci, va un poco en esa línea: multiinstrumentista, de los que parecen más cómodos tocando que explicándose. Este disco suena a eso. A alguien que no está intentando gustar. Está haciendo canciones y ya.


No es un disco de “madre mía”. Es más de dejarlo sonar… y cuando termina, volver al principio sin pensar mucho por qué.

Esta noche para cerrar el fin de semana, Sam Blasucci tomará el escenario en Loco Club: el momento perfecto para dejarse envolver por su directo.


miércoles, 18 de marzo de 2026

From Twee to True, The Amelia Fletcher Story (1986-2025)

Amelia Fletcher es la figura central de Heavenly pero no solo eso, ha estado involucrada en muchos grupos a lo largo de los años, cada uno con matices distintos. Además, Amelia ha hecho colaboraciones puntuales como vocalista invitada en canciones de otras bandas, apoyo en coros, etc. 

Del ruido dulce de los 80 a la calma de hoy. Amelia Fletcher, una vida entre guitarras y ternura.

🌱 Talulah Gosh (1986–1989)

Canción clave: Bringing Up Baby

Es puro anorak pop: juvenil, urgente, casi torpe a propósito. Cantar sobre enamorarse como si fuera el fin del mundo, con panderetas que suenan como truenos de confeti. También escucha Beatnik Boy, himno inocente y desafiante a la vez.
Escucha si te gusta: The Pastels, Shop Assistants, The Vaselines.

🌸 Heavenly (1989–1996 / regreso reciente)

Canción clave: P.U.N.K. Girl
El título ya avisa: melodías dulces con letras que muerden. Amelia afila su estilo: ironía, feminismo pop y una precisión melódica casi McCartneyana. C is the Heavenly Option (con Calvin Johnson de Beat Happening) es un diálogo delicioso entre Oxford y Olympia.
Recomendado: Heavenly vs. Satan (1991) y The Decline and Fall of Heavenly (1994).

🌊 Marine Research (1997–2000)

Canción clave: Queen B
Después de la muerte de su hermano Mathew, el grupo cambia de nombre pero mantiene el pulso. Las canciones se vuelven más maduras, con un tono melancólico y elegante. Su único disco, Sounds from the Gulf Stream, es una joya perdida del indie británico.

💫 Tender Trap (2001–2014)

Canción clave: Do You Want a Boyfriend?
Pop más pulido, con guiños electrónicos y letras que desmontan clichés románticos con una sonrisa irónica. Aquí Amelia suena más segura, menos naïf, pero igual de encantadora.
Escucha también: Talking Backwards —un retrato perfecto de su estilo: ligero en la forma, agudo en el fondo.

🪶 The Catenary Wires (2014–presente)

Canción clave: Til the Morning

Ella y Rob Pursey bajan el volumen. Canciones de pareja, madurez, y la belleza que tiene asumir el paso del tiempo. Armonías casi de Simon & Garfunkel si hubieran sido twee.
Álbum recomendado: Birling Gap (2021), publicado por Tapete Records.

📻 Swansea Sound (2020–presente)

Canción clave: Corporate Indie Band
Aquí vuelve la rabia de juventud, pero con el humor ácido de quien ya conoce la industria. Punk-pop con mensaje: un manifiesto contra el capitalismo cultural disfrazado de hit.
Escucha también: Indiepop Ain’t Dead —porque Amelia demuestra que no solo sigue viva, sino que suena más lúcida que nunca.

🎧 Bonus Tracks: Heavenly hoy

El regreso de Heavenly en 2025 con Portland Town suena a reencuentro sin nostalgia: las mismas armonías angelicales con un barniz de experiencia. Y con Excuse me nos adelantaron su álbum Highway to Heavenly que publicaron en febrero de este 2026, y que presentarán en Valencia el próximo 7 de mayo.

No es revival, es evolución emocional.


domingo, 15 de marzo de 2026

Sweet Nobody - Driving off to nowhere

Desde Long Beach nos llega la entrega del mes diciembre de One Record Club "Driving  off to Nowhere" (Repeating Cloud, 2025), el tercer disco de Sweet Nobody.

Si quieres unirte al club y recibir cada mes un regalo en forma de vinilo, pincha en el siguiente enlace:

 One Record Club


Driving off to Nowhere es uno de esos discos que parecen hechos para sonar mientras conduces sin rumbo claro. No en plan épico, sino más bien con esa sensación tranquila de dejar que la carretera decida por ti. El grupo californiano Sweet Nobody vuelve aquí a su territorio natural: guitarras limpias, melodías que se te quedan pegadas y un punto de nostalgia que aparece cuando menos te lo esperas.

Las canciones son breves, directas. Pop indie con brillo, pero sin ponerse demasiado solemnes. La voz de Joy Deyo tiene ese tono dulce que parece decirte que todo está más o menos bien… aunque las letras a veces hablen de recuerdos incómodos o relaciones que no acabaron precisamente con fuegos artificiales.

El disco dura poco más de media hora y casi se pasa sin darte cuenta. Temas como “Revenge”, “Making It Right” o “Forget Me” van dejando pequeñas escenas: un recuerdo que vuelve, una conversación que se quedó a medias, esa sensación rara de seguir adelante aunque no tengas muy claro hacia dónde.

Y el título lo resume bastante bien. Conducir hacia ninguna parte no siempre es huir. A veces es simplemente moverse. Poner música, mirar por la ventanilla y pensar: bueno… ya veremos qué pasa después.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Plastic Light That Never Goes Out - The Smiths

The Smiths son una especie de meteorito cultural: cayeron rápido, brillaron muchísimo y dejaron un pequeño cráter emocional en cada adolescente que los escuchó a la hora equivocada… o, mejor dicho, a la hora perfecta. Si fueron tu primer grupo favorito, como es mi caso, seguro que lo llevas tatuado en el cableado neuronal para siempre...

Hablemos de ellos con calma, como quien abre un viejo vinilo que cruje un poco.

The Smiths eran la suma improbable de dos energías que parecían incompatibles: la guitarra luminosa y cristalina de Johnny Marr —que podría haber curado resacas con sus arpegios— y la voz de Morrissey, mitad susurro existencial, mitad ironía afilada. El resultado fue un pop de Manchester que sonaba dulce y deprimido al mismo tiempo, como un día nublado que te cae bien.

Entre 1984 y 1987 sacaron discos que hoy siguen sonando como si acabaran de inventar el indie hace diez minutos. Canciones que hacen que uno se ponga a mirar por la ventana buscando un drama suave que acompañe. Desde “This Charming Man”, que es pura energía adolescente con zapatos de charol, hasta “There Is a Light That Never Goes Out”, que podría estar en el currículum oficial de Educación Emocional de media Europa.

Morrissey, ya en solitario, es otro capítulo fascinante. Un personaje siempre dramático, siempre literario, siempre algo provocador… como si su micrófono hubiera venido de fábrica con una ceja levantada. Su carrera post-Smiths tuvo momentos de auténtica brillantez: “Everyday Is Like Sunday”, “Suedehead”, “The More You Ignore Me…”, y varias joyas escondidas que los fans guardan con cariño, casi como reliquias.


"Plastic light that never goes out" es una playlist que he preparado para que haga justicia tanto a la melancolía como al movimiento de cadera discreto que Marr provocaba sin querer. Algo equilibrado: himnos, lados B sutiles y una buena selección de Morrissey en solitario que no envejece. Ahí van las canciones:

1. This Charming Man
El flechazo inicial: Marr corriendo delante y Morrissey ya avisando de que esto va a doler un poco.

2. Hand in Glove
Declaración de principios: amistad, deseo y una guitarra que suena a conspiración íntima.

3. Still Ill
La adolescencia hecha canción: confusión, hastío y lucidez prematura.

4. Reel Around the Fountain
Belleza inquietante, como un poema precioso que no sabes si deberías leer en voz alta.

5. Heaven Knows I’m Miserable Now
El himno definitivo del “todo mal, pero con estilo”.

6. William, It Was Really Nothing
Celos, orgullo y frases que cortan como papel fino.

7. Please, Please, Please Let Me Get What I Want
Una súplica tan honesta que da un poco de vergüenza escucharla solo.

8. How Soon Is Now?
Oscuridad bailable: temazo para sentirse raro incluso en la pista.

9. The Headmaster Ritual
Crítica social con riffs afilados y recuerdos escolares nada entrañables.

10. I Know It’s Over
Devastación emocional servida despacio, para que duela mejor.

11. Bigmouth Strikes Again
Autoparodia brillante: cuando decir lo que piensas te mete en problemas… otra vez.

12. There Is a Light That Never Goes Out
Romanticismo trágico de manual, con autobuses y corazones en llamas.

13. Ask
Optimismo raro en los Smiths, casi sospechoso… pero funciona.

14. Panic
Bailar enfadado: crítica cultural con palmas y mala leche.

15. Girlfriend in a Coma
Humor negrísimo envuelto en melodía amable. Morrissey siendo Morrissey.

16. Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me
El final perfecto: sintetizadores, soledad y un silencio que pesa.

17. Suedehead
Morrissey arranca en solitario mirando atrás, pero con paso firme.

18. Everyday Is Like Sunday
Paisaje costero y existencialismo de resaca eterna.

19. The Last of the Famous International Playboys
Elegancia torcida y fascinación por los márgenes.

20. Hairdresser on Fire
Pop incendiario: chulería, drama y estribillo imparable.

21. November Spawned a Monster
Morrissey serio, compasivo y sin ironía: una rareza necesaria.

22. We Hate It When Our Friends Become Successful
Envidia confesable con sonrisa torcida.

23. Sing Your Life
Un consejo vital disfrazado de hit luminoso.

24. The More You Ignore Me, the Closer I Get
Obsesión convertida en arte pop. Incómodo y adictivo.

25. Speedway
Ajuste de cuentas con guitarras afiladas y orgullo herido.

26. First of the Gang to Die
Historia de barrio, tragedia social y uno de sus grandes estribillos.

27. Irish Blood, English Heart
Identidad, política y épica personal sin pedir permiso.

28. Let Me Kiss You
Cierre perfecto: romanticismo directo, sin ironía… casi.

Esta playlist es como crecer acompañado por alguien que siempre fue un poco más listo, más triste y más gracioso que tú. Ideal para escuchar entera, del tirón, mirando por la ventana aunque no esté lloviendo.