Songs for Nina and Johanna (Domino Records, 2025) no entra dando portazos. Más bien se cuela. Lo dejas sonar de fondo y, sin saber muy bien cuándo, ya te ha ganado. Todo bastante sencillo en apariencia: canciones pequeñas, temas de casa, de gente, de lo que pasa cuando no pasa nada… o eso parece.
El escocés James Yorkston aquí no va de estrella. Va de juntar voces y ver qué ocurre. Y lo que ocurre es que Nina Persson y Johanna Söderberg se adueñan de muchas canciones sin pedir permiso. Mejor así. Hay momentos que suenan a conversación real, de esas que no están pensadas para ser bonitas, pero lo son.
La música… folk, sí, pero sin la etiqueta rígida. Cuerdas suaves, piano que aparece cuando le da la gana, algún detalle que ni detectas a la primera. Todo muy natural, casi descuidado (en el buen sentido). Nada de grandes gestos. Más bien miradas de reojo.
Yorkston lleva años en esto, siempre un poco al margen, sin hacer ruido. Disco a disco. Sin prisa. Aquí se nota que ya no necesita demostrar nada. Ni siquiera necesita estar en el centro. Y eso le sienta bien.
No es un álbum de los que te vuelan la cabeza. Es de los que te acompañan mientras haces otra cosa… y de repente paras. Porque algo ha cambiado.


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