domingo, 31 de mayo de 2026

Guilherme Zapata - Segredo

Guilherme Zapata lleva tiempo rondando la música gallega, aunque seguramente muchos lo conozcan antes por Bifannah que por su nombre propio. Nació en Vigo, ha vivido media vida entre canciones, estudios de grabación y otros proyectos creativos, y ahora parece haber encontrado un lugar muy cómodo desde el que hacer exactamente la música que le apetece.


Segredo (Desayuno Buffet, 2026) es su debut en formato largo y tiene esa tranquilidad de los discos que no necesitan correr. No hay prisas. Ni ganas de impresionar a nadie.

Suenan ecos de Brasil por todas partes. Bossa, MPB, soul, algo de funk. Pero no como un ejercicio de estilo ni como una colección de referencias. Todo aparece de forma natural, como si esas músicas llevaran años viviendo dentro de las canciones esperando el momento de salir.

Hay temas que avanzan casi flotando. Un bajo por aquí, una guitarra por allá, una melodía que parece sencilla hasta que te descubres tarareándola dos días después sin saber muy bien por qué. Y eso pasa varias veces a lo largo del disco.

También se nota que viene de otro sitio. Quien recuerde la faceta más psicodélica de Bifannah encontrará algunas pistas, pero aquí Zapata está jugando a otra cosa. Menos experimentación visible. Más canción. Más detalle pequeño. Más dejar que el silencio haga parte del trabajo.


Lo bonito de Segredo es que transmite confianza. No la confianza de quien quiere demostrar algo, sino la de quien ya no tiene necesidad de hacerlo.

Pones el disco y todo parece discurrir con una calma extraña. Como una conversación larga al final de la tarde. Como conducir sin mirar demasiado el reloj. Como esos álbumes que nunca te piden atención, pero acaban quedándose bastante más tiempo del previsto.


miércoles, 27 de mayo de 2026

Ulrika Spacek - Expo

Expo (Full Time Hobby, 2026) es el último disco de Ulrika Spacek y la entrega del mes de febrero del One Record Club.

Si quieres unirte al club y recibir cada mes un regalo en forma de vinilo, pincha en el siguiente enlace:

 One Record Club

Expo no entra fácil. Tampoco parece que le preocupe demasiado.

El nuevo disco de Ulrika Spacek va creciendo como una mancha en la pared: primero la miras de reojo, luego ya no puedes dejar de fijarte en ella. Guitarras largas, repetición, ruido medio contenido, bajos que empujan todo el rato por debajo. Hay canciones que parecen avanzar dormidas y de repente te tienen atrapado en un bucle rarísimo.

Y qué bien les sienta eso. Porque podrían intentar hacer algo más directo, más “mira qué estribillo”, pero no. Prefieren quedarse en esa zona incómoda donde las canciones flotan, se doblan sobre sí mismas y tardan un poco en abrirse. Muy kraut. Muy noise. Muy de poner una guitarra más aunque seguramente no hiciera falta.

A veces recuerdan a Sonic Youth, otras a Can, otras a esas bandas que descubrías hace años en un blog perdido y luego recomendabas como si estuvieras pasando material ilegal. Pero Ulrika Spacek tienen algo suyo. Esa sensación de caos tranquilo. De banda que parece a punto de desmontarse… sin desmontarse nunca. 


El disco además suena vivo. Hay espacio. Aire. Cosas que chirrían un poco. Menos mal. Ahora mismo medio mundo está obsesionado con producir discos como si fueran una encimera de cocina.

Aquí no. Aquí hay esquinas.

“Questioning the Moon” o “The Sheer Drop” entran lentas, casi desconfiando de ti. Y tú al principio piensas “vale, interesante”… hasta que llevas cuatro canciones seguidas y el salón empieza a parecer un sitio ligeramente distinto.

No es un disco amable. Pero tampoco frío. Más bien te deja entrar poco a poco, como esa gente que tarda en hablar contigo y luego resulta que son los mejores de la fiesta.

O los únicos que recuerdas al día siguiente...

domingo, 17 de mayo de 2026

Allo Darlin' - Bright Nights

Once años sin sacar disco y Allo Darlin' vuelven como si hubiesen estado ahí todo el tiempo. Eso tiene mérito. Mucho.

Bright Nights (Slumberland Records, 2025) no suena a “gran regreso”. Ni falta que le hace. Va más por otro sitio. Canciones cálidas, pequeñas, de esas que parecen fáciles hasta que intentas escribir algo parecido y no te sale ni acercándote.

Siguen las guitarras jangly, el folk suave, alguna mandolina entrando por un lado, melodías que te abrazan un poco y luego te dejan pensando en tu vida mientras friegas un plato. Muy Allo Darlin’, vaya.

Pero hay algo distinto. Se nota el tiempo. Ya no están escribiendo desde la misma edad ni desde los mismos lugares. Aquí hay cansancio bonito, relaciones largas, mudanzas emocionales, hijos, recuerdos que ya no duelen tanto. Nostalgia adulta. La peligrosa.

Y Elizabeth Morris… bueno. Sigue cantando como si estuviese a medio metro de ti. Sin exagerar nada. Esa voz tiene algo raro: parece frágil y firme a la vez. Como quien te cuenta algo importante intentando que no parezca importante.

Hay canciones que entran despacio y de repente ya las tienes instaladas dentro. “Tricky Questions”, “Northern Waters”, “Cologne”… todas tienen ese aire melancólico pero luminoso que el grupo maneja tan bien. Tristeza con ventana abierta.

Lo mejor del disco quizá sea eso: no intenta impresionar. No hay producción gigantesca ni momentos diseñados para levantar móviles en festivales. Todo respira tranquilo. Humano. Incluso las pequeñas imperfecciones hacen que funcione más.

Bright Nights acaba sonando como reencontrarte con alguien al que le tenías muchísimo cariño y descubrir que sigue siendo esa persona. Solo que ahora sabe más cosas. Y canta mejor sobre ellas.

domingo, 10 de mayo de 2026

Fort Not - You on repeat

You On Repeat (Meritorio Records, 2026) suena como esos discos que descubres de casualidad un domingo por la tarde y acabas defendiendo como si llevases escuchándolos media vida.

El dúo sueco Fort Not —Robert Carlsson y Fredrik Söderström— vuelve sin grandes aspavientos. Van más por esa línea de canciones pequeñas que parecen grabadas deprisa, casi sin pensar demasiado… hasta que te das cuenta de lo bien construidas que están.

Hay guitarras jangly por todas partes, melodías medio torcidas, ruido justo, y un aire noventero que no cae en el disfraz vintage. A ratos recuerdan a bandas que seguramente tienen discos gastados en su casa: Pavement, Guided by Voices, Teenage Fanclub… incluso algo de Elliott Smith cuando bajan un poco las pulsaciones. Pero tampoco van copiando cromos. Suenan bastante a ellos mismos, que ya es raro.

Y el disco tiene una cosa muy bonita: parece cercano. Se nota que está hecho por gente tocando junta, no por un comité de producción obsesionado con dejarlo todo perfecto. Algunas canciones entran casi de puntillas y luego se quedan ahí, molestando suavemente durante días. De las buenas.

Hay melancolía, claro. Suecos haciendo indie triste: tampoco iban a sacar un disco sobre hacer barbacoas en chanclas. Pero no pesa. Más bien acompaña. Como cuando vuelves andando a casa de noche y no te apetece ponerte otra cosa porque el disco ya te ha cogido el ritmo del paseo.


Fort Not siguen en su rincón, sin hacer mucho ruido. Y casi mejor. You On Repeat funciona precisamente porque no intenta convertirse en “el disco importante del año”. Solo quiere sonar honesto.

Y le sale bastante bien.

domingo, 3 de mayo de 2026

Miles Kane - Sunlight in the shadows

Hay discos que no entran, se cuelan. Este es uno. Sunlight in the Shadows (Easy Eye Sound, 2025) de Miles Kane me pilló un poco así, sin avisar, mientras hacía cualquier cosa. Y de repente: eh, esto qué es. Y vuelta atrás.

Sigue siendo él, claro. Las guitarras con ese aire sesentero, el rollo medio chulo medio elegante… ese deje que siempre recuerda un poco a cuando compartía trinchera con Alex Turner. Pero aquí no va tan de traje. Más suelto. Más de “me da igual si queda perfecto”.

Tiene luz, sí, pero no de foco. Más bien luz de persiana a medio abrir, de esas que dejan sombras raras en la pared. Hay canciones que entran del tirón, de conducir sin pensar demasiado. Otras bajan un poco el pulso y te dejan ver otra cara suya. Sin drama, sin ponerse intenso. Solo… diferente.

Y eso se agradece. Porque podría haber tirado por lo fácil —lo ha hecho antes y tampoco pasaba nada—, pero aquí hay pequeños detalles que cambian el rollo. La producción respira más. Las canciones también.

No es un disco de gritar. Ni falta que hace.

Lo pones otra vez. Y luego otra. Y ya estás dentro. Como cuando te enganchas a algo de The Last Shadow Puppets sin saber muy bien en qué momento ha pasado.