domingo, 26 de abril de 2026

Arctic Monkeys - AM

Hay discos que te cambian el grupo… y otros que te hacen mirar dos veces como diciendo: “vale, estos ahora van por aquí”. AM (Domino, 2013) de Arctic Monkeys es justo eso.

Venían de ir a cuchillo, de guitarras rápidas y nervio de veinteañeros (ahí está Whatever People Say I Am, That's What I'm Not para recordarlo), y de repente… frenan. Pero no se apagan, ojo. Se vuelven más oscuros, más viscosos. Más de moverte sin darte cuenta que de pegar saltos.

Alex Turner aquí ya no es el chaval que cuenta historias de pubs. Se pone traje (aunque sea imaginario), baja la voz y empieza a jugar a otra liga. Hay R&B, hay rollo hip-hop, hay ese punto de “sé exactamente lo que estoy haciendo”. Y funciona. Vaya si funciona.

Porque luego llegan temas como Do I Wanna Know?… y claro. Ese riff. Ese ritmo que parece que arrastra los pies. O Why'd You Only Call Me When You're High?, que es medio susurro, medio pullita a las 4 de la mañana. Todo suena fácil, pero no lo es.

Y el golpe fue serio. Mucha gente que no tenía ni idea de quiénes eran acabó metida dentro. De repente estaban en todas partes. Sin perder del todo el rollo suyo, pero jugando en estadios.

Un disco de noche, claramente. De los que entran mejor con luces bajas. Y con esa sensación de que algo —o alguien— no te conviene demasiado… pero te da igual.

Y aquí viene lo bonito: yo los tenía medio aparcados… hasta que mi hija se enganchó. Pero enganchada de verdad. De ponerlos en bucle, de cantarlos sin pedir permiso. Y claro, te arrastra. He vuelto a escucharlos con otros oídos… y he acabado rebuscando vinilos que me faltaban, como si no hubiera pasado el tiempo...

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